El salón estrella se encontraba abarrotado aquella noche ante el espectáculo que estaba a punto de desarrollarse, en una esquina del ring Daniel esperaba llevar por segunda semana consecutiva el cinturon de honor para su club en la temporada Diamante vs Zafiro, él era un atractivo hombre de estatura alta, tez blanca y cabellos rubios. Vestía esa noche con un ceñido pantalón color verde que acentuaba su musculosas y robustas piernas y marcaba un jugoso paquete.
Buscando la revancha el pelirrojo Salem deseaba lograrse con la victoria de su Club y poder serguir con la racha de suerte. Tenía su pálido cuerpo a la mirada de todos mientras un pequeño calzón apenas podía sostener su carne genital.
El comentarista inició dando un breve resumen de los acontecimientos en la semana pasada mientras los adversarios se dirigían miradas duras entretanto descubrían sus cuerpos y sus posibles debilidades.
Daniel sólo tenía en mente conseguir la victoria y asegurar el mes de marzo para su club.
Salem, como capitán de equipo simplemente recordaba en la reunión minutos antes su misión: tenía que destrozar a su rival.
El sonido del ring decretó el inicio de la pelea.